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Septiembre 9, 2017

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Reconociendo el dolor en mi mascota

 

El dolor se define como una sensación desagradable que se asocia con el daño actual o potencial a los tejidos, que genera una respuesta defensiva y cognitiva.

El dolor es una sensación, y por ende, es totalmente subjetivo, esto quiere decir que depende del individuo que lo padece. Es el enfermo sin la intervención del médico quien decide si está o no dolorido. es aquí donde encontramos el mayor problema en medicina veterinaria: saber interpretar si un animal tiene o no dolor y, en caso de que si tuviera, cuál es su grado, así como también determinar si la medicación administrada para su tratamiento es o no suficiente y durante cuánto tiempo será efectiva.

Dado que el dolor es una sensación, existirán diferencias entre individuos de la misma especie, y aun en el mismo individuo a lo largo de su vida. El estado anímico, la excitación el miedo, la incomodidad y el grado de nutrición, entre otros, son factores que también desempeñan un papel importante a la hora de fijar el umbral del dolor.

 

Signos asociados al dolor:

Los signos asociados al dolor no siempre están presentes, sobre todo en pacientes con estado mental deprimido, y pueden aparecer también con distintos grados de excitación.

Los animales con dolor suelen manifestar cambios de conducta más o menos marcados, algunos de ellos son:

 

  • Inmovilidad, rehúsan moverse pudiendo llegar a orinar y defecar sin abandonar el decúbito.
  • Tendencia a esconderse; esta es una conducta muy común en los felinos, los que suelen buscar lugares oscuros y tranquilos.
  • Inutilización de una determinada parte del cuerpo.
  • Cambios en su carácter, volverse muy dependientes del propietario o tornarse agresivos con el entorno.
  • Alteraciones en el apetito, suelen manifestar disminución o incluso se niegan a comer.
  • Vocalizaciones, ladridos, aullidos o maullidos, continuos o intermitentes
  • Posturas anormales como posición de rozo, típica del dolor abdominal en el canino. En ésta el enfermo apoya los codos en el piso y mantiene los miembros posteriores extendidos con la intención de desplazar el contenido abdominal.
  • Automutilación. Esta conducta puede observarse también durante el período de recuperación post quirúrgico de animales no tratados con agentes analgésicos.

 

También en la consulta se pueden ver diversos cambios fisiológicos, tales como:

 

  • Aumento de la frecuencia cardíaca en reposo.
  • Aparición de ritmos anormales.
  • Cambios de la frecuencia respiratoria.
  • Cambios del patrón respiratorio, taquipnea, o respiración superficial.
  • Disminución de la formación de orina.
  • Tendencia a la constipación.
  • Alteración del tiempo de llenado capilar, hasta la aparición o mantenimiento del shock.
  • Hipertensión.
  • Dilatación de las pupilas.

Cuando los animales son sometidos a dolores agudos, en general la respuesta se manifiesta con vocalizaciones, movimientos defensivos o de escape, aumento de las frecuencias cardíacas y respiratoria, cambio del patrón ventilatorio, etc. Estas variaciones no suelen ser tan manifiestas en pacientes que padecen dolores crónicos. estos se suelen declarar de manera más silente, pudiendo observarse pequeños cambios tales como diminución del apetiro, menor tolerancia al ejercicio y apatía.

Suele resultar un verdadero reto diagnóstico y terapéutico identificar la presencia del dolor, tratarlo y poder evaluar si el tratamiento es o no satisfactorio.

Si tu mascota presenta alguno de estos signos o síntomas no lo dudes llevarlo al Médico Veterinario para buscar la causa del dolor, y así poder tratarlo.

 

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